PRÁCTICA 12: Pensemos negativamente.
Objetivos: Que los participantes:
• Evalúen las respuestas que tenemos que construir ante los demás para evitar los conflictos, malos entendidos y ubicar las principales reglas a seguir.
• Comprendan la importancia de aceptar las recomendaciones, juicios y conductas que nos permitan valorar a partir de la concepción que tenemos de los demás y de lo que nos toca asumir para lograr un equilibrio consigo mismo y con su realidad.
• Evalúen la forma como tienen que dirigirse a los otros a partir de negar lo que son recomendaciones para que modifiquen parte de su actuación y puedan sobresalir como seres humanos.
Descripción de los objetivos:
Con el conjunto de recomendaciones que se te presentan en la parte de abajo de esta práctica, cada uno de los participantes responderán de manera opuesta o negativa a las apelaciones, réplicas, guías o afirmaciones.
No se trata de responder en forma literal a lo que se afirme, sino de provocar en los que los lean, una reflexión, hilaridad, regocijo y una experiencia de aprendizaje significativo.
Actividades: Instrucciones específicas:
Después de la lectura de cada uno de los párrafos de recomendaciones que se te dan, tu tarea inmediata es el de elaborar, de cada una de las afirmaciones, una propuesta de lo que no se debe realizar.
Recomendaciones
1.- La única forma de salir ganando en una discusión es evitándola. ¿Por qué demostrar a un hombre que se equivoca? ¿Has de agradarle con eso? ¿Por qué no dejarle que salve su dignidad? No te pidió una opinión. No le hacía falta. ¿Por qué discutir con él? Hay que evitar siempre el ángulo agudo. Sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla. "Si discute usted, y pelea y contradice, puede lograr a veces un triunfo; pero será un triunfo vacío, porque jamás obtendrá la buena voluntad del contrincante" dijo Benjamin Franklin. Piense, pues, en esto ¿Qué prefiere tener: una victoria académica, teatral, o la buena voluntad de un hombre? Muy pocas veces obtendrá las dos cosas. "El odio nunca es vencido por el odio sino por el amor" y un malentendido no termina nunca gracias a una discusión sino gracias al tacto, la diplomacia, la conciliación, y un sincero deseo de aprecia el punto de vista de los demás.
Hablando se llega a un acuerdo, muchas veces entre mas sacas tu coraje y dices lo que piensas es mejor, porque lo sacas todo para luego comprender las cosas desde otro punto y después escuchar bien lo que nos dicen para aclarar y pensar el por que los problemas, nunca se llegara a una victoria ya que eso no se pretende , pero si estar bien con uno mismo, sacando lo que tenemos porque cuando nos quedamos algo, tiempo después lo sacamos como reproche.
2.- "No debe perder tiempo en discusiones personales la persona que está resuelta a ser lo más que pueda, y menos todavía debe exponerse a las consecuencias, incluso a la ruina de su carácter y la pérdida de su serenidad.
Ceder en las cosas grandes sobre las cuales no puedes exhibir más que derechos iguales; y ceder en las más pequeñas aunque te sean claramente propias. Decía Abraham Lincoln: “Mejor es dar paso a un perro, que ser mordido por él al disputarle ese derecho. Ni aun matando al perro se curaría de la mordedura"
Es necesario que estemos en las discusiones ya que podemos interferir en cuanto sepamos algo que ayude, a veces es mejor hablar que quedarse callado e irse, hay formas de evitar un conflicto y seria hablándolo.
3.- Para impedir que un desacuerdo se transforme en una discusión: Acepte el desacuerdo (Cuando dos socios siempre están de acuerdo, uno de ellos no es necesario.); quizás este desacuerdo es su oportunidad de corregirse antes de cometer un grave error. Desconfíe de su primera impresión instintiva. Controle su carácter. Primero escuche, déle a su oponente la oportunidad de hablar, déjelo terminar. Busque las áreas de acuerdo y expóngalas antes los demás para que las acepten o rechacen.
Es necesario luchar por el propósito deseado, siempre y cuando este a nuestro alcance de convencer al otro. Hay que hablar siempre y cuando tenemos la oportunidad ya que de eso dependerá la opinión de otros, ellos opinaran y nosotros volveremos a exponer sobre nuestros puntos de vista, si es necesario perder la compostura para que los otros nos escuchen, hay que hacerlo, pero tenemos que saber lo que decimos con argumentos y no solo palabras sin fundamentos.
4.- Sea honesto; busque los puntos donde puede admitir su error, y hágalo, discúlpese por sus errores, eso desarmará a sus oponentes y reducirá la actitud defensiva. Prometa pensar y analizar con cuidado las ideas de sus oponentes; y hágalo en serio, sus oponentes pueden tener razón.
Agradezca sinceramente a sus oponentes por su interés. Posponga la acción de modo que ambos bandos tengan tiempo de repensar el problema (sugiera otra reunión). Cuando dos personas gritan, no hay comunicación, sólo ruido y malas vibraciones.
Siempre es necesario decir la verdad, pero cuando tengamos un error es necesario fundamentar por que lo dijimos, y cambiarlo poco a poco a nuestro punto de vista, después de analizar lo que los otros han mencionado para buscar por donde poner ideas de nosotros que sean verdad con ideas de otros y juntos razonar lo que sera conveniente.
5.- Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona que está equivocada. No empiece nunca anunciando: Le voy a demostrar tal y tal cosa. Hace que quien lo escucha quiera librar batalla con usted, antes de que empiece a hablar. Si va usted a demostrar algo, que no lo sepa nadie. Hágalo sutilmente, con tal destreza que nadie piense que lo está haciendo.
Si alguien hace una afirmación que a juicio de usted está errada -sí, aun cuando usted sepa que está errada- es mucho mejor empezar diciendo: Bien, escuche. Yo pienso de otro modo, pero quizá me equivoque. "Ponte rápidamente de acuerdo con tu adversario" No hay que discutir con el cliente o con el cónyuge o con el adversario. No le diga que se equivoca, no lo haga enojar; utilice un poco de tacto, de diplomacia.
Ante todo esta el respeto y al tenerlo cuando una persona este equivocada, hay que hacerle saber que esta mal pero de una manera discreta, decirle por que no estamos de acuerdo y que es nuestra opinión y hay que elaborarla juntos otra vez para ver quien tiene el error y los dos darse cuenta que tiene que ser de manera diferente.
6.- Si usted está equivocado, admítalo rápida y enfáticamente. Si sabemos que de todas maneras se va a demostrar nuestro error, ¿no es mucho mejor ganar la delantera y reconocerlo por nuestra cuenta? ¿No es mucho más fácil escuchar la crítica de nuestros labios que la censura de labios ajenos?
Diga usted de sí mismo todas las cosas negativas que sabe está pensando la otra persona, o quiere decir, o se propone decir, y dígalas antes de que él haya tenido una oportunidad de formularlas, y le quitará la razón de hablar. Cuando tenemos razón, tratemos pues de atraer, suavemente y con tacto, a los demás a nuestra manera de pensar; y cuando nos equivocamos -muy a menudo, por cierto, a poco que seamos honestos con nosotros mismos- admitamos rápidamente y con entusiasmo el error. "Peleando no se consigue jamás lo suficiente, pero cediendo se consigue más de lo que se espera".
Hay que llegar a expresar nuestro error, pero lentamente, no con las palabras de "me equivoque" sino decir el porque de ello y buscar resolverlo y si en dado caso nos dicen nuestro error, digamos lo con un me confundí y no exaltarse, aceptarlo y tratar de disminuir el error
7.- Empiece en forma amigable. Si vienes hacia mí con los puños cerrados -dijo Woodrow Wilson- creo poder prometerte que los míos se apretarán más rápido que los tuyos, pero si vienes a mí y me dices: "Sentémonos y conversemos y, si estamos en desacuerdo, comprendemos por qué estamos en desacuerdo, y precisamente en qué lo estamos", llegaremos a advertir que al fin y al cabo no nos hallamos tan lejos uno de otro, que los puntos en que diferimos son pocos y los puntos en que convenimos son muchos, y que si tenemos la paciencia y la franqueza y el deseo necesario para ponernos de acuerdo a ello llegaremos." Es como el juicio que dice: "Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel".
Así poco a poco llegar a un acuerdo, nunca tendremos las mismas ideas que otra persona, pero se pueden complementar y así manifestar una idea mas grande y mejor planteada, no es necesario el discutir por que sabemos que la otra persona también tiene la habilidad de hacerlo.
8.- Consiga que la otra persona diga "Sí, sí", inmediatamente. Cuando hable con alguien, no empiece discutiendo las cosas en que hay divergencia entre los dos. Empiece destacando -y siga destacando- las cosas en que están de acuerdo. Siga acentuando -si es posible- que los dos tienden al mismo fin y que la única diferencia es de método y no de propósito.
Con normalidad nos pasa, la persona no llegara jamas a decir que si, pero cuando planteamos bien nuestros argumentos , a veces se llegara a convencer, es necesario no mencionar las diferencias, sino en que llegan al mismo punto pero por caminos diferentes.
9.- Cuando una persona ha dicho No todo el orgullo que hay en su personalidad exige que sea consecuente consigo misma. El orador hábil obtiene "desde el principio una serie de Seis", como respuesta. Discutir no da beneficios, es mucho más provechoso e interesante mirar las cosas desde el punto de vista del interlocutor y hacerle decir "sí, sí" desde un principio. Método socrático: obtener una respuesta de "sí, sí". Hacía preguntas con las cuales tenía que convenir su interlocutor. Seguía ganando una afirmación tras otra, hasta que tenía una cantidad de "seis" a su favor. Seguía preguntando, hasta que por fin, casi sin darse cuenta, su adversario se veía llegando a una conclusión que pocos minutos antes habría rechazado enérgicamente. Quien pisa con suavidad va lejos.
10.- Permita que la otra persona sea quien hable más. Casi todos nosotros, cuando tratamos de atraer a los demás a nuestro modo de pensar, hablamos demasiado, lo cual es un error. Dejemos que hable la otra persona. Si estamos en desacuerdo con ella, podemos vernos tentados a interrumpirla. Pero no lo hagamos. Es peligroso. No nos prestará atención mientras tenga todavía una cantidad de ideas propias que reclaman expresión. La verdad es que hasta nuestros amigos prefieren hablarnos de sus hazañas antes que escucharnos hablar de las nuestras. En conclusión: "Si quieres tener enemigos, supera a tus amigos; si quieres tener amigos, deja que tus amigos te superen".
11.- Permita que la otra persona sienta que la idea es de ella. Trate honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. ¿No sería más sagaz hacer sugestiones y dejar que los demás lleguen por sí solos a la conclusión? Al hombre hay que enseñarle como si no se le enseñara y proponerle lo desconocido como olvidado. Dejar que la otra persona sienta que la idea es suya. "La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantiene por debajo de ellos. El sabio que desea estar por encima de los hombres se coloca debajo de ellos; el que quiere estar delante de ellos se coloca detrás" manifestaba Lao Tsé.
12.- Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo. Pero ella no lo cree. No la censure. ¿Qué pensaría, cómo reaccionaría yo si estuviera en su lugar? Al interesarnos en las causas es menos probable que nos disgusten los efectos. El buen éxito en el trato con los demás depende de que se capte con simpatía el punto de vista de la otra persona. "Se coopera eficazmente en la conversación cuando uno muestra que considera las ideas y sentimientos de la otra persona tan importantes como los propios. El modo de alentar al interlocutor a tener la mente abierta a nuestras ideas, es iniciar la conversación dándole claras indicaciones sobre nuestras intenciones, dirigiendo lo que decimos por lo que nos gustaría oír si estuviéramos en la piel del otro, y aceptando siempre sus puntos de vista".
13.- Muestre simpatía por las ideas y deseos de la otra persona. Frase mágica que sirva para detener las discusiones para eliminar malos sentimientos, crear buena voluntad y hacer que se lo escuche atentamente: “Yo no lo puedo culpar por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda de que me sentiría de la misma manera." La especie humana ansia universalmente la simpatía.
Cuando en realidad no estamos de acuerdo no necesitamos quedar bien, podemos decir que no sin preocuparnos, pero cuando una persona necesita de nosotros hay que apoyarlos incondicionalmente.
14.- Apele a los motivos más nobles. Por lo común la gente tiene dos razones para hacer una cosa: una razón que parece buena y digna, y la otra, la verdadera razón. A fin de modificar a la gente apelemos a sus motivos más nobles.
No es conveniente apelar, al hacerlo estaremos teniendo un gran contrariedad y lo mas posible es llegar a una discusión mejor hablarle y decir el por que no estar de acuerdo, pero no decir un simple, no quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario